Cristal, una droga asesina
La droga fue
desarrollada a comienzos del siglo pasado como derivado de la anfetamina
y originalmente se usó en descongestionantes nasales e inhaladores
bronquiales. Al igual que la anfetamina. Sin embargo, la metanfetamina difiere de la
anfetamina en que, cuando se usan en dosis similares, son mayores los
niveles de
metanfetamina que entran al cerebro, haciéndole una droga
estimulante más poderosa con efectos más duraderos y dañinos sobre el
sistema nervioso central.
Es un
estimulante sumamente adictivo que afecta el sistema nervioso central.
Es un polvo blanco, cristalino, sin olor, y con sabor amargo que se
disuelve fácilmente en agua o licor.
Los efectos de la droga regularmente tienen una duración de entre 6 y 8 horas.
ALGUNOS EFECTOS A CORTO PLAZO SON:
- Pérdida del apetito
- Dilatación de las pupilas
- Trastornos del sueño
- Náuseas
- Comportamiento extraño, errático y violento
- Alucinaciones
- Hipersensibilidad
- Irritabilidad
- Pánico y psicosis
- Convulsiones
- Ataques
- Muerte por sobredosis
ALGUNOS EFECTOS A LARGO PLAZO SON:
- Presión alta
- Infartos
- Derrame cerebral
- Daño renal, pulmonar y hepático
- Problemas respiratorios
- Desnutrición y pérdida de peso
- Desorientación
- Apatía
- Agotamiento acompañado de confusión
- Psicosis
- Depresión
- Daño cerebral similar al Alzheimer
- Epilepsia
- La muerte
la metanfetamina aumenta la
actividad y el habla, disminuye el apetito y produce una sensación
general de bienesta.
El uso indebido de la metanfetamina en forma prolongada tiene muchas
consecuencias negativas, incluida la adicción, que es un trastorno
crónico y recurrente caracterizado por la búsqueda y el consumo
compulsivo de drogas y acompañado de cambios funcionales y moleculares
en el cerebro.
7 señales para identificar la adicción a las drogas
- Cambios en el aspecto físico, como deterioro del aseo personal y sangrados nasales.
- Cambios en el estado de ánimo. La irritabilidad o la depresión son a menudo, También puede ser un síntoma la voluntad de pasar más tiempo a solas o la falta de interés por ningún tipo de actividad
- Cambios en las relaciones familiares y sociales, como un mayor aislamiento o cambios de amistades.
- Cambios en la rutina diaria, como la falta de apetito alternando con episodios de hambre descontrolado.
- Problemas de salud frecuentes o molestias físicas, tales como dolores de cabeza y resfriados recurrentes, rojez en los ojos, irritación de garganta.
